Cuando tenés treinta operaciones abiertas, ninguna es urgente. Por eso trabajo con pocas propiedades a la vez: es la única forma de que la tuya tenga a alguien encima todos los días.
[[Acá va el texto que arme Juan con las respuestas de la guía: la empresa anterior, los desarrollos que hicieron, los años en el rubro y por qué armó una inmobiliaria chica.]]
[[Segundo párrafo: qué hace distinto hoy, en sus palabras. Cerrar con algo concreto, no con una frase de marketing.]]
Visitamos la propiedad y te damos un valor fundado en operaciones reales de la zona. Sin cargo y sin compromiso de firmar nada.
Definimos precio de salida, fotos, y en qué canales se publica. Vos aprobás todo antes de que salga a la calle.
Filtramos consultas, coordinamos visitas y te acompañamos en la negociación, la reserva y el cierre ante escribano.
Tu propiedad no pasa por tres personas distintas. Hablás siempre con quien toma las decisiones.
Sabe qué se vendió en tu cuadra, a cuánto y por qué. Eso no se saca de un portal: se sabe por haber estado.
Un precio inflado para conseguir la exclusiva termina en una propiedad quemada seis meses después. Preferimos decirte el número real.
Las consultas se contestan cuando llegan. Es la diferencia entre una visita agendada y un interesado que se fue con otro.
La primera charla es para entender tu situación y darte un valor de referencia. De ahí en más, vos decidís.